Escribe, escribe, click, clack,
veinte panfletos que voy a dictar.
Ciérnase el cielo de Dante detrás,
que vengo caliente y mi lengua, voraz.
Mira aquel río, que nunca verás,
mil trozos de espejo, la húmeda ciudad.
Mira aquel hombre, amigo patán, cuando
lleguen los juicios, en cuatro ademanes y un hola qué tal.
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